Contra el acoso escolar: construyamos entornos más humanos

“Me empezaron con la broma. Y te acabas convenciendo de que eres lo que te están llamando. La autoestima se empieza a romper (…). Me humillaron de la forma más salvaje. No encuentras motivos para seguir” [1]. Esto es parte de la historia de Iñaki Zubizarreta, exjugador español de básquetbol profesional, quien sufrió acoso escolar a los 11 años, situación que lo llevó incluso a desear suicidarse. Afortunadamente de la mano de su familia y gracias al deporte, logró salir adelante. Hoy se dedica a dar su testimonio y es activista en la detección y prevención del acoso escolar y la violencia en las aulas.

 

En este blog nos dirigiremos particularmente a las jóvenes y madres de familia, sin embargo, la información que compartiremos es para todos, pues cualquiera podría tener cerca un caso de acoso, o bien, sufrirlo. El acoso, aunque a veces parezca algo pasajero, llega a producir efectos que pueden marcar profundamente la vida de quienes lo viven. De ahí la importancia de abordar el tema. Las familias, la sociedad, el gobierno y las instituciones debemos asumir una responsabilidad compartida: la de construir entornos más seguros, más empáticos y más humanos. Porque no se trata solo de evitar el daño o la violencia, sino de aprender a ser mejores personas y a tratarnos mejor, dentro y fuera de la escuela. 

 

Ni mujeres ni hombres: nadie debe sufrirlo

 

Muchos niños y adolescentes sufren acoso en silencio. Y si bien en Un Día Por Todas trabajamos por la dignidad de las mujeres, tenemos muy claro que ninguna persona, sea mujer o sea hombre, debe sufrir que se vulnere su dignidad y su integridad. En este caso, son los hombres quienes sufren con más frecuencia el acoso en México, y lo queremos visibilizar: según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) Continua 2021, a nivel nacional, de 30 700 personas de entre 10 y 17 años que fueron víctimas de violencia física en la escuela en los últimos 12 meses, 20 600 eran hombres y 10 100 mujeres. Esto significa que de los menores de dichas edades que sufren acoso escolar, lo sufren varones en un poco más del doble [2].

 

La organización Bullying Sin Fronteras ha realizado estudios periódicos sobre este tema; según su último estudio mundial, realizado entre enero de 2023 y abril de 2024, los casos de acoso en todo el mundo han aumentado significativamente en comparación las últimas mediciones disponibles (1990). Señalan que en México 7 de cada 10 niños y adolescentes sufren cada día algún tipo de acoso. Y lo que es más grave: nuestro país ocupa el segundo lugar del mundo con 280 000 casos graves de bullying y ciberbullying auditados por esta organización [3].



¿Qué es el acoso?

 

El acoso está presente en las aulas, en los pasillos, en los chats y en las redes sociales, muchas veces disfrazado de “broma”. Normalmente empieza con algo “leve”, como una risa, un comentario, un apodo, un “era broma”. Y también con el  silencio. Lamentablemente si no se detiene puede escalar, como ocurrió en el caso de Iñaki Zubizarreta. Lo que comienza como algo “pequeño”, repetido todos los días, puede terminar afectando profundamente la autoestima, la salud mental e incluso las ganas de vivir.

 

Pero veamos qué es exactamente el acoso. Según la UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) el acoso tiene tres características: intención, repetición y poder. 

  • La intención es causar dolor ya sea a través del daño físico, palabras o acciones hirientes.
  • Lo anterior lo realiza de forma repetida, no es un incidente aislado, es más un patrón.
  • El poder en el acosador se identifica ya sea por una posición económica más alta, mayor fuerza física, o por la popularidad que goza. 

 

¿Quiénes son más susceptibles de ser víctimas de acoso? Niños o adolescentes de estrato social bajo, con discapacidades, migrantes, refugiados o que tienen una orientación sexual distinta.

 

Cuando una broma ya no es broma y tipos de acoso

 

Iñaki Zubizarreta comparte en su testimonio que hay que saber diferenciar cuando una broma ya se convierte en acoso: “En el momento que haya alguien que lo esté pasando mal, ya no es una broma. La broma es para hacer gracia, para pasarlo bien, pero no para humillar o para que nadie sufra. Eso ya no es una broma”. 

 

El acoso puede caer en distintas clasificaciones:

  • Físico: desde empujones, manotazos, hasta golpes.
  • Verbal: insultos, apodos que incomodan, comentarios hirientes, burlas constantes por la apariencia.
  • Social (exclusión): no incluir a la víctima en equipos de trabajo o deportivos, dejarlo solo en el recreo. 

 

El acoso puede darse en persona o en línea. Este último se ha vuelto preocupante dada la alta exposición de niños y adolescentes a las plataformas digitales, de modo que el que es víctima sufre insultos y burlas durante una gran cantidad de tiempo al día.

 

Lo que genera el acoso

 

En el caso de Iñaki la situación escaló a tal punto de que él quiso intentar suicidarse, lo cual afortunadamente no sucedió. Sin embargo, de acuerdo con la organización Bullying sin Fronteras, suceden alrededor de 200 000 muertes al año por acoso escolar o cibernético [4].

 

Otros niños o adolescentes pueden no llegar al suicidio, pero sí manifiestan ansiedad, baja autoestima, sentimiento de no pertenecer, e incluso se puede llegar a sufrir depresión o abuso de sustancias. Lamentablemente estas consecuencias pueden perdurar incluso por años.

 

Cómo combatirlo: prevención y crear entornos positivos

 

Para los padres y madres de familia, es importante dialogar el tema y hacer saber a los hijos qué es el acoso, mantener diálogos frecuentes y aprovechar situaciones cotidianas para abordar el tema, enseñarles a ser un ejemplo positivo para los demás, a no quedarse callados y/o reportar a maestros o autoridades de la escuela si ven alguna situación de acoso. Asimismo, se recomienda que los padres se familiaricen con la vida en línea que sus hijos tienen, y hablarles de los peligros que pueden enfrentar en las aplicaciones o redes sociales [5]. 

 

El diálogo entre padres e hijos es importante porque también puede suceder que el hijo o hija sea acosador. En ese caso, hay que dialogar para enseñarle formas sanas de afrontar las situaciones que lo frustren. Hablarle de la empatía (ponerse en los zapatos del otro) y hacerle ver las consecuencias de sus actos, así como darle la oportunidad de enmendar. En casos ya más complicados podría acudirse a un profesional de la salud para tratar el tema [6].

Hay señales a las que los padres deben estar atentos y que pueden ser indicio de que su hijo o hija está siendo víctima de acoso [7]:  

 

  • Marcas físicas, como moretones, rasguños, hasta huesos rotos o heridas.
  • No quiere ir a la escuela o a eventos escolares.
  • Ansiedad o nerviosisimo.
  • Tiene pocos amigos en la escuela o fuera de ella.
  • Pierde pertenencias personales, o se le rompen.
  • Pide dinero con frecuencia.
  • Bajo rendimiento académico.
  • Falta a la escuela o llama para que vayan por él o ella para ir a casa.
  • No duerme bien y tiene pesadillas.
  • Se queja de dolor de cabeza, de estómago o de otras molestias.
  • Parece angustiado después de pasar tiempo en Internet o en el celular.

 

En las escuelas, es importante que los maestros y directivos fomenten un entorno positivo, promoviendo actitudes como la empatía, el compañerismo, la inclusión, y valores como la tolerancia, el respeto, la justicia, la responsabilidad de los propios actos, y el más importante: la dignidad humana. Es necesario crear conciencia en los alumnos de que cada persona es digna por el simple hecho de serlo, y que nadie tiene derecho a faltar al respeto a esa dignidad. 

 

Al respecto, Iñaki Zubizarreta comenta: “Sería mucho más fácil si todos interactuáramos de una forma más sana y cuando veamos que hay alguien que lo está pasando mal, muchas veces una mano amiga salva vidas. Además lo digo de forma literal porque igual al día siguiente, el que está fastidiado eres tú. Y muchas veces esperamos a que alguien venga cuando nosotros no cumplimos” [8]. 



Reflexión final

 

Si tú estás en una etapa escolar, vale la pena reflexionar en este tema. Hay que tomar conciencia de que lo que haces sí importa. Dejarse llevar por el grupo es lo más fácil, pero lo más valiente y humano es ser empático.

 

Puedes hacerte las siguientes preguntas:

  • ¿Estoy sumando o dañando? 
  • ¿Me estoy riendo de alguien o con alguien? 
  • ¿Estoy siendo parte del problema o de la solución? 

 

No hacer nada también es una decisión. El silencio fue parte de lo que vivió Iñaki, el exjugador español del que hablamos al inicio del blog. Ninguno de sus compañeros fue capaz de reportar lo que estaba pasando. 

 

Respecto al acoso en línea te compartimos los siguientes tips que te pueden ayudar a tomar conciencia y a protegerte a ti misma:

 

  1. Si no lo dirías en persona, no lo escribas. Recuerda la regla de oro: tratar a otros como te gustaría ser tratado
  2. Piensa antes de publicar (especialmente si estás enojada).
  3. Recuerda: TODO es público. Una vez que publicas un contenido o foto, ya pertenece al dominio público. Todo lo que se sube puede difundirse, capturarse o viralizarse.
  4. No compartas contenido que humille o exponga a otros. Evitar publicar información, fotos o rumores de alguien sin consentimiento. Esto último puede tener consecuencias legales incluso.
  5. No participes en el “bullying pasivo”. Reír, reaccionar o compartir contenido ofensivo también refuerza el acoso.
  6. Cuida lo que compartes (también sobre ti). Fotos, mensajes o información personal pueden ser usados para dañar.

 

Crear un entorno positivo en la escuela y en cualquier otro ámbito es responsabilidad de todos. Que nadie se sienta solo y que nadie tenga que sufrir estar en un ambiente donde se siente agredido.  



Fuentes:

 

[1] https://www.youtube.com/watch?v=gODzdiZ4Gj8&t=592s

[2] https://heraldodemexico.com.mx/nacional/2025/5/2/la-violencia-dentro-de-las-escuelas-aumenta-ano-con-ano-695752.html

[3] https://bullyingsinfronteras.blogspot.com/2017/03/bullying-mexico-estadisticas-2017.html

[4] Ibid.

[5] https://www.unicef.org/parenting/es/cuidado-infantil/acoso-escolar

[6] Ibid.

[7] Ibid.

[8] https://www.youtube.com/watch?v=gODzdiZ4Gj8&t=592s

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